El reencuentro... [Priv./André]

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El reencuentro... [Priv./André]

Mensaje por Kim Hyun Su el Mar Oct 30, 2012 10:26 am

Sábado... Era temprano aproximadamente como las siete de la mañana, estaba recostado del sofá en la sala del departamento en el que ahora vivía, no es que le agradara dormir en lugares como esos pero a falta de dinero para vivir en otro lado no le quedaba de otra, odiaba dormir con alguien al lado a excepción de ciertas personas en particular, pero como "esa" persona no estaba entonces el sofá ahora su colchón de cada noche y de los días al despertar, era cómodo por lo que no tenía porque quejarse, sólo del frío que pasaba si se colocaba más de tres sábanas sin contar con aquella que era bastante gruesa llamada colcha, estaba despierto pero sin moverse ya que se encontraba concentrado viendo cada detalle del techo de la sala que era en donde estaba, con sus manos entrelazadas la una con la otra pero moviendo despacio los dedos al ritmo de cualquier melodía que se le venía a la cabeza, parecía tener un concierto en en el cerebro pero que sólo él podía escuchar, andando con eso desde que le dijeron que debía de prepararse muy bien para su debut y de que pronto comenzarían a grabar los teasers para su primero video musical. Muchas cosas en la mente pero la que realmente le importaba no parecía tener ni principio ni final... - André... - ~ Susurró despacio cerrando sus ojos cuando terminó.

Dos horas después se decidió a levantarse del lugar ya que los chicos comenzaban a hacerlo y era verdaderamente molesto escucharlos hacer tanto ruido para bañarse, vestirse y hacer lo que debían de hacer para salir, como todos los sábados por la mañana Hyun Su no tenía nada que hacer, podía quedarse en casa intentando dormir un poco más o hacer cualquier cosa que no tuviese nada que ver con la nueva banda, pero como también ahora era costumbre salía después de que los chicos lo hacían directamente hacia el lugar en donde estaba su antigua banda, esa con la que se formó y la que tenía desde que había llegado a Corea del Sur, por ser ahora "casi famoso" no pretendía olvidarse de aquellos con los que sabía al perfecto que contaba, sobre todo aquel que parecía ser su hermano siendo este el único que le acompañó en la muerte de su verdadera madre. Se levantó con el cabello hecho mierda y bostezó cual gatito mimado y se quedó sentado con las sábanas sobre la cabeza viendo de un lado a otro el caminar de los demás sin ganas de decir o de hacer nada, sólo se quedó sentado.

Lo pesó durante varios minutos y cuando se decidió se levantó del sofá con las sábanas aun sobre la cabeza, las dejó dentro de la habitación que se suponía era de él con uno de sus compañeros y se metió al baño tirando la puerta tras de él, por un rato se quedó dentro y salió nuevamente buscando algo que ponerse y cuando lo encuentra se regresa al cuarto de baño pero con la toalla esta vez y poder bañarse como siempre. Sale luego de casi una hora bajo el agua tibia que sale de la ducha de nuevo hasta la habitación y poder vestirse, termina de ponerse aquel pantalón y luego las botas en conjunto con la camiseta para poder peinar un poco su cabello de modo a que no se viese tan mal y pone sobre el fondo negro de la camiseta una camisa un poco más ancha de cuadros en tonos blancos y grises para no verse demasiado claro ya que ese tipo de colores no le agradaban en su totalidad, deja la guitarra a un lado andando de allá para acá en busca de lo que le hace falta para poder salir y cuando se encuentra completamente listo sale del departamento cerrando la puerta como siempre tras de él rumbo hasta el lugar en el que se reúnen los otros miembros de su banda original poniendo sobre sí una suéter en un color negro con capucha porque prácticamente ya era imposible salir y no se rodeado por muchas mujeres en plena calle gracias a que ya era conocido en el medio.

Llega hasta el metro ya que pagarse un taxi en estas circunstancias de su vida era como un lujo en todos los sentidos, tenía de comer y para vestirse gracias a que desde el principio se le comenzaba a pagar una especie de mensualidad por las fotos dentro de aquella revista para la cual modelaba también, pero no era la gran cosa y el resto lo ahorraba para comprar la guitarra que tanto deseaba obtener ya que en sus tiempos de ser "un niño rico" pudo comprarse su bajo de ensueño y hasta el teclado pero lo único que le motivaba posar para una estúpida cámara era el hecho de tener a aquellas curvas hermosas en sus manos. Llegando hasta el barrio en el cual se encontraban los chicos entró hasta un especie de lugar que al principio era como un bar, sube unas cuantas escaleras llegando hasta un salón grande encontrándose con los chicos, aquellos nuevos y el que actualmente le remplaza cuando él está trabajando, deja la guitarra de lado y simplemente camina hacia la ventana sacando un cigarrillo para fumarse el mismo sobre esta sentado en lo que quedaba de límite con el vacío, - Oye... Que bueno que llegaste, tienes varios recados... ¿Quieres que te los dé por orden de llegada? - Preguntó un chico el cual de todos los que estaban en el lugar era el que se atrevía a tratarle como si fuese una mosca más de la basura, - Como quieras... Da lo mismo ¿No? - Habló sin dejar de fumar aquello jugando con su iPhone, dado por la compañía misma.

- Te estaba buscando muy temprano en la mañana esa chica... ¿Cómo es que se llamaba?... A sí... Klara, la japonesa... Dijo que cuando tuvieses tiempo que la llamaras... Aquí te dejó su número... - Comunicó el chico dejando el número a su lado, pero él solo lo ignoró y dejó que se volara con el viento que sopló por un momento, - ¿El otro? - Preguntó viendo hacia la calle como los autos se movían de un lado a otro tal vez para él sin una razón aparente, - Aparecieron los chicos de Osaka... - Al escuchar aquello se quedó pensativo por un momento, aquellos chicos y ellos habían tenido muchos conflictos en Japón y muchos de estos eran bastante peligrosos, desde que él se había mudado a Corea del Sur y luego de haber terminado la preparatoria nunca más había escuchado de ellos hasta ahora, y el problema de que salieran a buscarle iba a ser grande ya que podría dañar todo lo que hasta ahora llevaba construyendo para poder ayudar a la banda inicial siendo el líder con quien hablaba ahora, - ¿Dijeron qué querían? - Preguntó sacudiendo un poco las cenizas del cigarrillo a través de la ventana hacia la calle, - Lo supe porque dejaron el recado con el chico de la tienda del mismo barrio, él me llamó y me comentó que te estaban buscando... Que supieron que estabas aquí... Tal vez con eso de que ya eres estrellita del rock... Ten mucho cuidado... Cualquier cosa sabes que puedes contar conmigo... - Sonrió un poco escuchando las palabras del mayor viendo con atención como las líneas de fuego se iban consumiendo lo que quedaba aun del cigarrillo.

- Puedo defenderme solo... Lo sabes... Pero gracias por el dato... ¿Vamos a ensayar o vine a perder mi tiempo? - Preguntó mientras que los demás solo andaban en lo suyo, - Cómo quieras... La tienda anda floja ahora... - Hablaba el chico del mismo bar que estaba abajo del lugar en donde se encontraban ahora, el mismo era del chico el cual era bastante conocido por auspiciar buenos conciertos, Hyun Su había sido descubierto por su actual manager en el mismo y la idea era poder hacerse famoso para impulsar a su propia banda por el mismo camino, solo veía su debut como un trampolín hacia lo que era su verdadera meta. Dejó que el cigarrillo cayese por la ventana y se levanta cogiendo su guitarra comenzando a prepararse para lo que sería una mañana cargada de música como prácticamente eran todas las mañanas de los sábados desde hacía 9 meses... 9 meses en los que no estaba con él.
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Re: El reencuentro... [Priv./André]

Mensaje por André Michel Bouvier el Lun Nov 05, 2012 8:03 am

Miró por la ventanilla del avión, quedaban apenas diez o quince minutos para llegar al aeropuerto de Seúl después de un largo viaje de más de diez horas, durante aquél tiempo no había cerrado sus ojos para dormir ni una tan sola vez por lo que se sentía agotado. Desde hacía días que no podía dormir, desde que aquello pasó hacía alrededor de unos cinco días, su sueño se había extinguido y estaba todo el día pendiente de hasta el más mínimo detalle. Estaba paranoico y en ese momento no era capaz ni de fiarse de las azafatas por eso se había limitado a pasar el vuelo en silencio con la vista clavada en el cielo, iba en primera clase ya que no quería tener a nadie al lado, solo de aquél modo pudo conseguir unas horas de silencio y tranquilidad que no había podido conseguir en los días anteriores. Entre la mudanza, el cambio de universidad y el evitar las constantes preguntas de su abuelo por su repentina marcha de Francia, no había tenido ni cinco segundos para sentarse y reflexionar ya que cuando pudo hacerlo solo se limitó a llorar. Ahora lo veía todo de una forma mas fría como si el asunto no tuviese que ver con él, podía analizarlo y comprender todo lo pasado pero en el fondo, pensase o no en aquél suceso tenía algo que le desgarraba y apretaba con fuerza, algo que le dejaba sin respiración gracias al pánico, asco, indignación y tristeza que podía sentir con aquellas personas.

Una voz femenina avisó que en menos de tres minutos llegarían así que debían apagar los aparatos electrónicos y abrocharse los cinturones por medidas de seguridad. Aunque tenía la cabeza en otro lado, lo pudo escuchar así que apagó su ordenador que había estado posado en sus rodillas por más de tres horas sin tan siquiera haberlo usado, y lo guardó rápidamente para así ponerse el cinturón que tuvo que regular gracias a que podía darle dos vueltas a su cintura. Cuando se terminó de colocar bien el cinturón sintió como el avión empezó a descender de forma notable indicando que ya estaban sobre la pista del aeropuerto. Echó la cabeza hacia atrás y se limitó a quedarse estático durante aquél proceso ya que no podía hacer mucho más, no había mucha gente en aquél vuelo así que no tuvo la mala suerte de escuchar gritos o parloteos de niños pequeños durante aquellas largas horas de viaje. El avión finalmente detuvo sus motores y lentamente las azafatas y los azafatos empezaron a indicar que podían ir saliendo pero con cuidado para no formar un atasco en las salidas.

La gente empezó a moverse, en cambió él ordenó las cosas en la funda de su ordenador y comprobó que todo en su bolsa personal estaba en orden. Cuando el avión estaba prácticamente vacío decidió levantarse y salir lentamente del avión; se puso las gafas de sol y salió en dirección a aquellas cintas que traerían su equipaje. Antes de salir de Francia ya había hablado para que sus objetos personales de su apartamento anterior fuesen directos a su apartamento actual en Seúl así que solo tuvo que esperar pacientemente a por sus maletas con parte de su ropa. Tomó las maletas y al llegar a la puerta de salida se encontró con uno de sus mejores amigos, y compañero de trabajo —He vuelto— Su amigo le abrazó y frotó con suavidad su espalda, aunque era en la persona que mas confiaba en la actualidad, no le había dicho nada de lo sucedido aunque tampoco hizo falta. Desde el momento en el que André le llamó para decirle que volvía, supo que algo no iba nada bien pero optó por no presionarle —Estuve hablando con los demás y tienen muchas ganas de verte, como me dijiste ayer vamos a dejar todo a tu casa y vamos al café ¿No? ¿O estás muy cansado?— Sentado en el asiento del copiloto se limitó a mirar al frente de forma tranquila, las gafas de sol aún seguían puestas sobre sus ojos así que le ayudaba a que no pudiese descrifrar tan facilmente sus preocupaciones —Estoy cansado pero tengo ganas de ir, dejemos las maletas y vamos, mas tarde me volveré yo ya que le he pedido a Pil Gyo que me trajese el coche al Café, pedí que lo trajeran de Francia ya que no quiero comprar otro, sería malgastar el dinero— Su amigo asintió con la cabeza y con ello no hubo mas conversación en todo el camino, por parte del otro en varias ocasiones hubo esa intención pero al final no fue capaz de hablar.

Cuando llegaron al edificio donde tenía el apartamento, subió solo ya que su amigo tenía que hablar por teléfono. Se metió en el ascensor que le llevó a su apartamento, se encontraba en el piso 28 que venía a ser el último, siendo por eso su casa un gran ático alejado de ruidos y de cualquier molestia —La llave...— Rebuscó en su bolsa y cuando encontró la tarjeta la pasó por la ranura, en la mayoría de apartamentos Coreanos ligeramente caros, las cerraduras de las puertas principales eran ranuras para tarjetas y un teclado para poner la contraseña, posiblemente era una de las cosas que mas le gustaba de Corea ya que fuera de Asia e incluso en la mayoría de países de ese continente, era muy poco común ver algo así en una vivienda normal. Dejó sus maletas a un lado, la casa estaba prácticamente vacía a excepción de los muebles mas grandes, camas, cocina y de más, todos los elementos de decoración o cosas no tan pesadas había decidido traérselas de su antigua casa —Es mas grande de lo que pensaba— Miró con curiosidad a su alrededor pero apenas unos segundos, de inmediato se miró en su móvil y al ver que estaba bien, tomó tan solo su bolsa para así dirigirse de nuevo al coche.

El camino hacia el Café fue corto, se encontraba cerca de su casa a propósito y aunque no estuviese en el mismo barrio, estaba a penas diez minutos en coche si no había mucho tráfico. —El café está bien así que puedes estar tranquilo, no encontrarás nada raro— Su amigo sonrió mientras aparcaba a un lado del café —¿Me debería de fiar? Mas de uno de vosotros no estáis muy bien de la cabeza, y te incluyo— Le miró de reojo antes de salir del coche —¡Oye! ¿Qué insinuas?— Miró a su amigo con esa preguntay se encogió de hombros, se quitó las gafas de sol y se dispuso a entrar al café. Cuando entraron los demás camareros se acercaron a ellos y empezaron a hacer preguntas y a agradecer su vuelta, vio como seguían todos y como no había nadie nuevo así que se pudo sentir tranquilo, más con la aparente normalidad del café.

—Ahora vengo— Anunció para escabullirse del montón que le había rodeado. Subió las escaleras que dirigían al piso superior y como no había gente en la terraza de arriba gracias a que era un día nublado, se asomó viendo su coche y la tranquilidad de aquella calle —De nuevo... en casa— Suspiró mientras sus ojos miraban fijamente ese banco que rodeaba la barandilla del balcón de la terraza, allí había pasado innumerables tardes sentado junto a Hyun Su ya que en verano era un buen lugar donde el mayor podía tocar la guitarra y cantar sin problemas —Bueno, a trabajar— Él mismo cortó sus pensamientos al levantarse bruscamente y caminar hacia una pequeña habitación donde dejó su bolsa y tomó su libreta junto a su móvil para bajar. Se sentó en una mesa del fondo y se estiró, poco a poco habían mas clientes pero mientras no lo necesitasen se limitaría a ver las cuentas de esos meses de ausencia para pensar en algo más que no fuese Francia o Hyun Su.

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